Privilegios de conocer el paraiso

Con ocho días de proyecto y 24 metido en la mitad de la nada solo puedo decirles que si alguien alguna vez les dijo que trabajar en la mitad de la selva era una locura una de dos, o no puede separarse de la ciudad o nunca trabajo bajo una noche estrellada con luna llena y no ha visto cuan maravilloso es el despertar de un paraíso como este.
Me considero afortunado porque he sido capaz de ver como amanece (cosa que gran parte de los mortales se reservan únicamente para la juerga en la ciudad o en la playa) en distintos lugares del país. Cuzco, si lo ves obviamente sobrio, se pinta lentamente y simplemente es indescriptible el placer de ver como el tono sufre una transformación constante e instantánea hacia el típico color rojizo de sus casas. Abancay es arropada por las montañas que lo cobijan como dándole cinco minutitos mas de sueño; y amaneces en la carretera hacia Andahuaylas descubres la impresionante llanura a los pies de la meseta donde descansa esta ciudad. Pampa Cañahuas, fuera del frío infernal de las 6 de una mañana de setiembre te devela al Misti y un aspecto poco conocido por inclusive los mismos arequipeños, además de una llanura simple y hermosa justamente por eso, suavemente adornada por volcanes como un pastel de cumpleaños para la tierra al que simplemente le faltan las velas. Ver al sol salir en una playa es también un espectáculo imponente, aparece como perezoso como si no quisiera hacerlo y lentamente se despierta hasta mostrarse en todo su esplendor. Quienes tienen la oportunidad de pararse en Lima antes de las 6 de la mañana descubren otra ciudad llena de rostros somnolientos pero trabajadores que te demuestran que si se puede.
Definitivamente mi actual oficina es la mejor del mundo y me permito el placer de sacarles pica por eso, por los días un margen verde intenso e impresionante, en una jungla donde metro cuadrado de tierra libre no existe, donde dominan las plantas y los animales son simplemente huéspedes, ni que decir del hombre considerado un invasor que se tendrá que ir tarde o temprano. A veces es suavemente animada por una lluvia que te refresca cuando mas lo necesitas y a veces el único que pinta el cielo es el sol.
Por otro lado en las noches las estrellas dicen presente mas fuertes que en cualquier otro sitio que haya visitado prometiéndote compañía incondicional sea esta tu primera amanecida o ya lleves un buen numero de horas sin ver la cama. La luna alumbra y te sonríe buscando siempre verte desde otro ángulo, rebelde ella no quiere desaparecer cuando empieza a calentar el sol.
Pero el instante mismo que amanece, donde el cielo pasa de un negro infinito a un morado intenso mientras se levantan de la tierra fantasmalmente ráfagas de vapor que te indican que llegaste triunfal y seguro al final de tu jornada (o ve vez en cuando al inicio de una nueva) es un momento donde uno se siente realmente tocado por Dios. Cosas como esa hacen de este un trabajo como pocos, pocas cosas pido en la vida una de ellas es que nunca deje de sorprenderme de un amanecer nuevo especialmente si tengo la dicha y el privilegio de ser testigo de este.
Lero lero.
Tía Yola un beso muy grande, cuídese mucho.

1 Comments:
Que lindo Sebas, la verdad eres toda una revelación escribiendo. Que maravilla un sitio así con tanto verde. Cuidado que te encuentres un mamut que se cree zarigüeya colgado de un árbol.......un besote.
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